El miedo

Decir ‘No tengas miedo’ se ha convertido en una muletilla universal. Sale de la boca automáticamente cada vez que percibimos su olor en los gestos encorvados y respiraciones agitadas de aquellos que lo poseen. Nos da tanto miedo el miedo que corremos presurosos a ahuyentarlo cuando lo sentimos cerca.

Pero el miedo no es malo. El miedo nos recuerda que estamos vivos. El miedo es una invitación a pensar. ¿Qué nos causa temor? ¿Por qué? La respuesta nos lleva, por lo general, a darnos cuenta de que lo que nos paraliza no es lo que está afuera, es lo que está adentro.

Published by Elena Brutau

El 23 de septiembre de 1989, mientras algunos celebraban el equinoccio de otoño y otros el de primavera, nacia una niña con hambre precoz en La Habana, Cuba a las 3:30 pasado meridiano. Tal era su hambre que dejó la Isla con destino a un lugar que en 1535 era conocido como Reino de la Nueva España. Por casi una década, su apetito quedó olvidado, pero en su vijésimo-sexto aniversario, algo la hizo recordar, embarcándose esta vez con destino a la Tierra de los cincuenta Reinos. Algunos creen que quedó satisfecha, otros creen que jamás lo estará.

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